Envases inteligentes para alimentos

15 de diciembre de 2023 | Por: Biblox

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Envases inteligentes

El continente de los productos es una de las herramientas fundamentales en el sector del FCMG. La marca se diferencia de su competencia por su envase, que es lo primero que los consumidores perciben. El envoltorio es la carta de presentación para la mayoría de los productos y puede significar el éxito o el fracaso en su comercialización.

Tomemos por ejemplo la historia de los zumos Tropicana, que en 2008 decidieron cambiar el packaging de sus zumos y tras un fracaso estrepitoso tuvieron que volver al envase original (recomendamos el post de Hugo Sánchez sobre el tema).

En la industria agroalimentaria el envase es tan o más importante que el contenido, ya que no solo posiciona la marca, sino que tiene la función fundamental de mantener las condiciones de conservación de los alimentos. Un envase debe, en caso de los alimentos, evitar la degradación o proteger ante la transferencia de materiales que puedan perjudicar tanto al aspecto como el sabor o la calidad.

Previsión del mercado de Envases inteligentes 2024

La tecnología actual ha conseguido el desarrollo de materiales que evitan la proliferación de bacterias, que mantienen la calidad y el aspecto de los productos y que no modifican ni el gusto ni el sabor de estos. Pero esos requisitos ya son valores intrínsecos dentro de la fabricación del packaging y ahora ya se están diseñando conceptos mucho más sofisticados, que pronto se verán en nuestros supermercados: los envases inteligentes. Se estima que en 2024 el mercado de los envases inteligentes alcanzará los 27 billones de dólares en todo el mundo, correspondiendo a la alimentación y las bebidas más del 50%.

Pero, ¿qué son los envases inteligentes?

El envasado inteligente es aquel que usa la tecnología para conseguir diferentes funciones de los envases. Esto puede ir desde sensores para monitorear la temperatura, la humedad y otros factores que pueden afectar la calidad y la frescura del producto, hasta el uso de códigos QR o similares para ofrecer información nutricional, detalles de abastecimiento y otros datos relevantes sobre los alimentos que se están comprando.

Sensores químicos, etiquetas de presión, controles de temperatura ambiental, son algunos de los recursos que se están introduciendo en los envases para optimizar la fabricación de productos hasta que llegan al punto de venta. Los beneficios previstos son innumerables: reducción de despilfarro, trazabilidad, mantenimiento de la calidad, decisiones informadas y experiencias del cliente mejoradas.

Distintos tipos de envases inteligentes que podemos encontrar en la actualidad:

  1. Envasado en atmósfera modificada (MAP): Este tipo de smart pack se utiliza para prolongar la vida útil de los alimentos frescos. Se cambia la composición del aire dentro del envase para reducir la cantidad de oxígeno, lo que ralentiza el crecimiento bacteriano y, por tanto, la descomposición del alimento.
  2. Envasado en atmósfera controlada (CAP): Similar al MAP, pero el control de los gases se realiza de forma más precisa. Se utiliza principalmente en el envasado de frutas y verduras, donde se ajusta la composición del aire para ralentizar la maduración y prolongar la vida útil.
  3. Envasado de película activa: Este tipo de envase inteligente tiene propiedades específicas que pueden ayudar a proteger y preservar el producto envasado. Puede incluir, por ejemplo, propiedades antibacterianas, antioxidantes, absorbentes de humedad, etc.
  4. Embalaje de piel inteligente: Este tipo de envase se utiliza para alimentos frescos, como carne y pescado. La piel actúa como una barrera protectora y puede estar diseñada para cambiar de color en función del nivel de frescura
  5. Etiquetas indicadoras de tiempo y temperatura (TTI): Estas etiquetas tienen la propiedad de cambiar de color para indicar si el producto ha sido expuesto a temperaturas inadecuadas o durante demasiado tiempo, lo que puede afectar a la seguridad y la calidad del producto.

El Smart packaging mejora la comunicación en la cadena de suministro, optimizando todos aquellos procesos en los que es especialmente relevante el estado del producto. Esto favorecerá que en un futuro cercano el fabricante pueda modificar sus procesos de producción, manipulación o envasado para alargar la vida útil del producto y mejorar la información para el punto de venta.